El primer árbol

Hubo un primer árbol,

en un primer mundo,

bajo un primer cielo,

con una primera gota de rocío.

Pero ese primer árbol con su primer cielo, antes fue semilla.

Anuncios

Desde el sur

Desde Salto al reverso

SALTO AL REVERSO

Vine al sur, en donde el mundo acaba, para escribirte lo siguiente:
Los patos, allá en el hemisferio en el que he vivido, han dejado de volar.
Los insectos rojos puntos blancos en la espalda han desaparecido, y escuché que la economía de mi país está al borde del caos.
Mientras tanto, yo en el borde del mundo escribiéndote, viendo el fin de todos los sueños. Desde la orillita, te vuelvo a escribir para invitarte a salir a cualquier rincón del mundo, que desde aquí todo me queda lejos, y a donde quieras te paso a traer.

Ver la entrada original

Problemas con un muerto

Desde Salto al reverso.

SALTO AL REVERSO

Cuando la besé por primera vez, su novio ya había muerto. Yo no sé temer a los muertos, nunca aprendí a hacerlo, pero ella sí. Su fantasma (del exnovio) nos seguía a todos lados, a todas horas. No había descanso de él.
Yo creía que él no era consciente de su situación de fantasma. Al parecer él creía seguir siendo novio y no exnovio porque, vamos, este no es un cuento de Tim Burton, los muertos a lo suyo; pero no, él aquí seguía y observaba. Yo nunca lo vi y, sin embargo, ella lo señalaba.
Insisto, yo nunca lo vi, pero él estaba allí asomándose desde la ventana, desde la cocina, con nosotros en la ducha, desde el lado izquierdo de la cama, desde el patio, desde el café de la esquina, escondido en medio de todas las conversaciones y desde las fotos de edificios viejos. Según no se…

Ver la entrada original 93 palabras más

Desde “al lado del camino”

 Los buenos enemigos debemos ser corteses entre nosotros y ante todo. Mucho más que entre amigos, porque los amigos se tienen cariño pero los (buenos) enemigos estamos obligados a tenernos respeto. Respeto desde alguien que está a tu altura, que piensa diferente y que buscará la manera de vencerte.
Claro, hablo de los buenos enemigos, que son los que cuentan. Porque podrías decirme que también hay malos enemigos pero, déjame aclarar: ¡Los malos enemigos no son enemigos!, sino niños que mean en sus calzones y buscan pelea con el mundo que los observa. Al enemigo hay que tenerlo cerca y abrazarlo ( y abrasarlo también).

Distintos métodos para observar a Marte

PhotoGrid_1549341816812
Foto intervenida.

Entonces ni vos ni yo habíamos nacido, pero el universo ya sabía dos cosas: que yo no podría dibujar bien y que tú traerías la imagen del firmamento en tu rostro.

Era 1972, los humanos querían ver  Marte y aún no eran conscientes de los caprichos del cielo.

Años antes, los científicos construyeron telescopios de diversos tamaños, los colocaron en islas y desiertos alejados de las grandes ciudades. Observaban, estudiaban, hacían teorías y aunque conseguían montañas de información, los datos que recababan no eran suficientes. Querían más y sabían que la respuesta estaba afuera. Entonces el cielo se llenó de cohetes.

También hubo, en tiempos ancestrales,  quienes con los dedos dibujaban héroes y bestias celestes que desde arriba, daban sentido al destino de todos los habitantes de la tierra. Ellos eran los primeros dioses de la noche, pero poco a poco fueron siendo olvidados. La ciencia ganaba rápidamente terreno y, debido a ello, poco a poco perdíamos el gusto a romantizar las estrellas.

Llegó el cuatro de febrero, era 1972 y una sonda espacial mandaba algunas de las primeras fotos de Marte. Los científicos estaban alegres pero no era suficiente. La ciencia nunca se conforma y pide y pide más.

Entonces era imposible saber que había otros métodos de observar las estrellas.

Años después, en el milenio siguiente, un científico griego descubrió que a horas determinadas se podían observar Urano y Marte en un pequeño rostro mexicano. La simetría y escala eran perfectas. Con luz solar, parecían tener sombra propia.

Un verdadero misterio, ¿pero qué rostro no lo es?

 Se ayudó de una lupa para acercarse a Marte. Se maravilló de lo lindo. Después de una hora observando, vio que por el horizonte se asomaron Fobos y Deimos. El lunar no era lunar, sino una representación a escala del planeta rojo. Un universo de probabilidades se abría paso desde las mejillas de una mujer hispanoamericana, y el científico no podía esperar más.

Con el microscopio se acercó tanto a Marte que el lente se empañaba. Recorrió los ojos, la nariz, las dos mejillas. Encontró que no estábamos tan equivocados, que el universo era inmenso sin importar de donde lo encontrabas. Hasta veían el reflejo del sol en verano. Cada lunar de su cara era una estrella, y cada estrella una declaración de exploración.

Memoria del desviste (2)

whatsapp image 2019-01-30 at 20.24.15

Carta I

Es tan injusto que preguntes si pienso en ti. Es muy grosero de tu parte. Aún recuerdo aquel vestido de lunares cayendo al suelo, desnudando tus pechos y dejándote con la luz de tu alcoba iluminándote sin bragas.

Es agresivo que creas que te he olvidado. Al calendario no le he quitado ninguna hoja desde que te fuiste, aquí sigue siendo veintiuno de febrero. La cama huele a ti y la cocina todavía tiene la mancha que dejaste.

Si tan solo yo no te hubiera desvestido nunca, hoy sería feliz. Hoy sería un día cualquiera y no el trescientos cuatro desde tu partida. La memoria del desviste me atormenta. Muero, muero y vuelvo a morir muchas veces más cada que te veo pasar vestida en alguna avenida.

Bomba atómica

SOLEDAD 2

Si fuera un buen dibujante, dibujaría la soledad como ese momento en que buscando seguridad, los ciudadanos, se esconden en sus bunkers esperando la detonación de la bomba atómica, que está próxima a caer.

Y la bomba cayendo.

La bomba, de nombre Máxima, se detiene un segundo antes de destruirlo todo. Observa. Suspira al saber que finalmente cumplirá su destino poético: acabar con la soledad del mundo.

Así, no importa la vida ni los días, si el sol nace o se pone, si las abejas zumbaron hoy o si las ratas del laboratorio desayunaron. La soledad llega y postra sobre todos, sobre todo y, sobretodo, consume todo.

No le importa (a la soledad) si quedas.

Y qué decir de unas copas con amigos o si la mujer más guapa de la ciudad se sienta contigo en una banca, visto desde arriba, todo es efímero, todo se va, vuelve y se va, Máxima se va pero la soledad se queda.