Edificios y cucarachas.

edificios y cucarachas

 

Los edificios y las cucarachas convivirán en el futuro. El reinado del hombre habrá acabado mucho tiempo atrás. Las nubes de radiación gobernarán los cielos y los mares serán silenciosos, porque nadie escuchará jamás sus olas.
Después de guerras y hambre, de egoísmo, moral y bombas atómicas, solamente los edificios y las cucarachas rondarán la tierra.
Serán los edificios, y no los hombres, los que enseñarán a las cucarachas a razonar, organizarse, alimentarse sanamente y a admirar la belleza por sobre todo. Será la belleza, y no el poder, lo ansiado y anhelado por todos los blatodeos que poblarán la tierra.
Las pinturas, la escultura y, por supuesto, la arquitectura serán admiradas, no habrá pantallas ni paisajes que muestren mayor belleza que ellas.
Las esculturas escucharán todo, harán mapas sonoros de su entorno; las pinturas observarán a las cucarachas maravillarse.
Los edificios tendrán conocimiento. Hablarán, escucharán y educarán a la nueva generación de seres vivientes del planeta. En ese futuro distante nacerá una sociedad donde el arte y la belleza serán eternos y las víctimas del tiempo solamente serán los efímeros insectos.

En la ardua tarea de educar, los edificios hablarán de la belleza ante apocalíptica, el arte creado por los hombres y la maravillosidad de la música.
Y con nostalgia, los pequeños edificios de nuestra ciudad, le hablarán a esculturas, a insectos, a otros edificios, al suelo y a las nubes sobre ese atardecer, cuando vos , con tu vestido celeste y tu sonrisa alegre, caminabas junto a mi, de la mano, resguardándonos bajo sus grandes paredes del sol, de la lluvia, de los hombres y de las cucarachas por igual.

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Memoria del desviste (1)

1.

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Las medias nacen, como todo lo importante, de una o un conjunto de ideas. Algunas veces en la mesa de un bar, en un vehículo en movimiento, en la regadera, en el bosque o en medio de una tormenta.

Es grosero de nuestra parte olvidar felicitar a la cuarta copa que, llena de licor, ordenó las neuronas e idealizó la ruta para crear la prenda. Tampoco agradecemos a la gota número trece mil cuatrocientos noventa y tres, que cayó en la parte correcta del cuerpo, para activar la creatividad y gestar la idea.

¡Olvidamos al verdadero detonante!

Basta el maullido de un gato color negro, a la hora correcta, para que alguien dibuje una prenda, la fabrique, la coloque en un anaquel o exhibidor, sea comprada, sea utilizada, sea admirada, sea participe de un espectáculo privado, sea liberada y sea olvidada por varias noches bajo la cama.

La memoria del desviste se olvida de la prenda poco tiempo después de ser expulsada.

Ruego (1)

Te quiero regalar una flor.

Hay una señora que pasa varios días a la semana y trae cargando una canasta llena de flores sobre ella. Es un poco anciana, pero trabaja, es agradable, viene desde Berriozabal hasta aquí para vender sus flores… Pero me desvío del tema.

Te quiero regalar una flor, pero vos no tenés tiempo para mi ni para ella (la flor). Temo que de tenerla para ti se marchite y muera. La flor no es tan fuerte como mi corazón y no conoce de esperanza, como la esperanza que tengo que por fin vengas y me des tu tiempo. ¡No pido horas, mujer!, pido minutos, migajas de ti. Las necesito para no marchitarme en esta espera que me esta despedazando.
Te lo ruego, ven a regar las plantas que me muero.

Panquecitos

Desde http://saltoalreverso.com

Había un sofá, un televisor, un edificio, escaleras y muchos panquecitos. Cada que llegaba a casa, ella me preguntaba:

—¿Qué traes? —A lo que siempre le respondía:

—Te traigo panquecitos.

Jamás en la vida había visto a alguien tan feliz y tan atractiva con panquecitos en la boca. Comerlos era para ella todo un ritual.

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De paredes rosas

¿Qué pasa cuando el aleteo de una mariposa no cambia nada?
Pasa todo, menos la mariposa.

La mañana de ayer fue espectacular y abrumadora. Cientos de mariposas blancas y amarillas invadieron el pueblo. Millones de aleteos que cambiaron el destino del mundo, barajando el azar y las consecuencias de todas las civilizaciones desde un pequeño pueblo mexicano.

Todas las historias de amor que terminaran, todas las armas por disparar y todos los besos que están por darse en este mundo, serán posible gracias a los cientos de lepidópteros que ayer llenaron el cielo de zumbidos y de sombras.

La mañana de ayer fue hermosa y abrumadora. Las mariposas, así como las paredes rosas, son señales que advierten que el horror y la belleza llegarán.
Leonardo Covarrubias.

Las paredes rosas-Ig

 

Marianita

Desde Salto al reverso

SALTO AL REVERSO

Muy de mañana iría a la central de abastos, rompería la dieta con unos tacos del «Súper campeón», compraría la materia prima para preparar los pastelillos de la cafetería y volvería a casa antes de las ocho de la mañana.

Para entrar a casa, mañana, saltaría la cerca, después dejaría las bolsas de las compras en la mesa del patio e intentaría trepar el árbol gigante de tamarindo como lo hacía en su infancia. Hacía tanto tiempo desde la última vez que intentó subir, así que dudaba si después del primer salto tendría la fuerza y el valor de llegar hasta la copa.

Esa duda la invadió y creció dentro de ella. Comenzó a experimentar el nudo en la garganta que siente el desesperanzado. Poco a poco todos los planes para mañana desaparecieron. Sabía que al día siguiente otra vez sería lo mismo: esperar a que Octavio regrese con las…

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La torre.

La grácil y enigmática construcción posdiluviana que invadía orgullosa y amenazantemente el cielo sobre sus plantas creció por una sola motivación: unir y almacenar ideas. La torre fue la construcción más hermosa y simbólica que el ser humano haya creado jamás. Desde su diseño y hasta el último ladrillo, cientos de mentes se coordinaron para […]

a través de La torre — SALTO AL REVERSO

Cigarrillo 999

 

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primer cigarrillo del día.

Últimamente estoy fumando mucho.
Pareciera que con cada calada te exorcizara de mi mente.
El fuego purificador te extingue de mi, y me preocupa.
Siento que hacen falta más de mil cigarrillos para borrarte por completo.
Mil cigarrillos en una noche, porque la mañana te trae entera a mi.
Cada despertar es un reconteo. A primera hora, con el primer parpadeo llegas tu. Toda tu. Completa tu.
Desde el lunar de tu meñique izquierdo hasta la mueca que haces cuando te enojas.
Es una fabrica del olvido. Un reloj en reversa.
Es incendiar el templo y rasgar el manto sagrado, el alma débil,  bombardear los lagrimales y evitar que la lluvia apague el fuego.
Con todo, con forme los cigarrillos se acaban, se muere también el valor y la convicción de dejarte atrás. Duele la garganta y los labios. Mucho más los labios.
Lo peor es saber que en el cigarrillo nueve-nueve -nueve, en su última calada y a las cinco de la mañana, desistir y recordar.

Ficción en marzo 2018

Prefiero, la mayor parte de las veces, hablarte desde la ficción.
Decirte, por ejemplo, que mi nombre es Ro, cuando en realidad es Roger.
Inventarte que tengo título académico de cartógrafo, y eso solo para que me dejes unir tus lunares con mi sharpie.
Jurar, quizás, que soy un experto admirador de la belleza, con tal que me mires fijamente y así observarte y decirte todos tus rasgos bellos.
Contarte que te vi en sueños, pero no especificar que eran sueños despierto.
Prometer que podría iniciar una plática romántica desde una cucaracha, un escarabajo pelotero, una hoja seca o un clip oxidado.
En fin que ficciones hay muchas y yo me se varias.

Las rocas no hablan

Encontré una fecha sin año y sin razón.
A pocos metros de ella, una súplica escrita con arena y musgo en una roca de río.  No era español y mucho menos tenía alguna grafía reconocible, pero el caos que la roca traía gritaba algo. Algo que decía más o menos así: “Tengo que decirte que traigo tu nombre bailando en mis labios desde la primer palabra que dije en la mañana y, creo, no podre aguantar a la noche sin mencionarte.” Creo lleva así tantos años que ahora es roca, y se ha olvidado como hablar.

Creo que “la que no menciona” algún día le dijo que las rocas no hablan, y se quedo callada para siempre