Líbrate del mal

Me encantan tus pechos, tus senos. Quisiera tenerlos entre mis labios y rozar y rozar y rozar mi lengua con ellos. 

Su textura: la extraño, como extraño tenerlos en mis manos. ¡Cómo extraño tenerlos en mis manos!

Mándame una foto ya, que me muero de aburrimiento, de paz o de la horrible abstinencia de no beber de ellos. De cualquier razón, me muero. Déjame  verlos para librarte del horror de ser una asesina.

Kelpie

SALTO AL REVERSO

Parece que algún demonio me quiere hacer una mala jugada. Sí, el confinamiento a todos afecta, pero conmigo se ha empeñado. No hay alcohol en casa y ninguna tienda me quiere fiar. Todo el barrio sabe que me he quedado sin trabajo, que mi Lupe me abandonó y se llevó todo, y que estoy a nada de quedar en calle. Necesito seguir bebiendo. No tengo nada, no queda nada de mí y no me puedo permitir pensar en eso.  Llevo diez días sobrio y ya no aguanto. Si no bebo enloqueceré. Ya puse la casa patas para arriba y no hay una sola gota de licor en esta casa. Bueno, sí, pero no puedo tomarla.

Cuando estoy sobrio lo escucho. Me susurra al oído lo deplorable que soy. El fracaso en que me he convertido. Este demonio es cruel; sin embargo, en su maldad, una sola bondad me ha hecho:…

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LA revolución de abril

La revolución de abril comenzó en la biblioteca central. Por eso se le conoció como «La revolución de los libros».

Decenas de estudiantes arrojaban libros incendiados a las oficinas municipales. Elaborar bombas molotov era mucho más económico, pero incendiar edificios con libros tenía más significado. Más símbolo.

El petróleo registraba su peor momento en más de medio siglo; sin embargo, los cócteles, baratos y eficaces, comenzaban a ser olvidados.

El fuego llegaba lento a los edificios. Los consumía con parsimonia. Moría el gobierno y la cultura. La revolución había iniciado con y contra todo.

Recuerdo bien un día de ese abril. fue un veintitrés, a las diez de la mañana. Un Tom Sawyer surcó el cielo, prendido, decidido a romper los vidrios de la biblioteca central. Le siguió Don Quijote, Sherlocks Holmes, varios Murakamis, Faustos y Coelhos. Todos juntos en una sola misión: Cambiar el orden de las cosas.

A las ocho de la noche, la biblioteca iluminaba el pueblo. Revolucionarios y policías se tomaban de la mano y cantaban Kumbaya. Yo estaba allí. El fuego se reflejaba en nuestros ojos y corazones. Mi mano derecha tomaba la mano de un desconocido, y mi izquierda tomaba a Nancy.

Quemamos muchas bibliotecas y librerías. Nos volvimos adictos al fuego. Cazábamos los libreros particulares y hasta los libros de contabilidad ardieron.

Para noviembre, mi triste noviembre, se acabaron los libros y la lucha. La revolución estaba casi ganada y teníamos que decidir entre usar cócteles Molotov o las imprentas. 

No fue necesario imprimir más libros ni comprar gasolina. Los poetas salvaron la revolución. Ellas y ellos entraban al centro de los edificios, recitaban el fragmento de un poema y se auto inmolaban.

Nunca supe cual fue el poema que recitó Nancy, pero sé que no hablaba de nosotros dos.

La amante

Desde Salto al reverso

SALTO AL REVERSO

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Sola en su cuarto de seis metros cuadrados, abandonada a su suerte sin más compañía que la televisión, la cama, ropa sucia y una cafetera. Adicta al smartphone, leyendo y volviendo a leer los mensajes de él. Contando los «te amo», los «te quiero» y los «juro que pronto dejaré a mi esposa» mientras que espera que él le vuelva a escribir.

Encerrada sin más caminos que los laterales de la cama que llevan al baño y a la puerta que da a la calle.

La calle infestada de virus. Sin gente. vacía.

Vacía como vacía la cama en la que se abrazaban por las tardes. Desolada, como desoladas las últimas tardes sin los juegos prohibidos del amor a escondidas.

Ella, sola, llora en su cama, llora en su baño y llora al pie de la ventana. Entonces lo extraña y lo ama. Y lo odia mil veces porque él…

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18 de abril con abuelo (11° aniv luctuoso)

Con abuelo, allá en los 90’s, en el Rancho de la Selva, Jiquipilas, Chiapas.

Jiquipilas

Desde mis primeros recuerdos en Jiquipilas, siempre se ha hablado de duendes, ángeles, diablos, tesoros y fantasmas. Desde antes del nacimiento de mi hermano, tuvimos visitas de otros mundos y de otros planos. Incluso después de la partida de mi abuelo, las visitas no se detuvieron. Grandes maestros han velado por el bienestar de esta familia y de quienes les rodean.

La casa

La casa de Jiquipilas no tiene ninguna particularidad. Sus paredes nunca han hablado y pueden ser atravesadas por fantasmas como cualquier otra pared ordinaria. La distribución del espacio es simple: una edificación de dos pisos con muchas paredes y muchos cuartos al frente, un tanque de agua con lavabo, tres cuartos a un costado, un horno de barro, una palapa, dos galeras para pollos, un área para cerdos, a veces un columpio, dos hermosos árboles de tamarindo y otros  veinticinco árboles variados distribuidos en lo que en ocasiones es patio y otras es estacionamiento.

La casa podrá ser remodelada, cambiar de color o propietario. Podrá inundarse o perder paredes por terremotos. La casa es importante, pero la familia lo es más.

La familia

«Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera»

En el caso particular de los Farrera Esponda, la (familia) nuestra ha tenido sus momentos turbios y sus días tristes, pero lo que nos ha distinguido de todas las demás familias, felices e infelices, es que nosotros tenemos creencias muy propias que refuerzan el amor y el respeto que nos tenemos.

El abuelo

El abuelo murió un día como hoy, pero de hace once años. Los doctores dicen que fue el cáncer, pero yo creo que fue la responsabilidad. 

Mi abuelo fumó desde muchos años antes que naciera su primer hija y mucho antes de que él y la abuela se dedicaran sus primeros coqueteos. El abuelo sobrevivió al hambre, a los fenómenos meteorológicos, a las balas y a muchas riñas entre vaqueros. Y dos veces al cáncer.  Bueno, una vez y la segunda fue empate.

Don Enrique llevaba más de un mes en cama. Desde su posición no podía hacer nada. Para comer recibía ayuda, para bañarse también. Gesticular palabras le era una tarea complicada. La acción de respirar, que venía haciendo correctamente desde que había nacido, se le dificultaba exponencialmente. Él veía a su esposa y a su familia preocuparse y sufrir, sin él poderles dar palabras de aliento o abrazos. Don Enrique cuidó a su familia siempre, y no permitiría que nimiedades como el tener un cuerpo material o respirar, le impedirían eso que tanto gustaba hacer.

No era un santo, tenía sus defectos, claro, pero también sus prioridades.

La familia es prioridad. 

Arcángel Rafael

O se está vivo o se vive eternamente, no se puede ambos.

Cuando el abuelo murió, llevaba más de treinta días en cama, su familia le acompañaba y el Arcángel Rafael le observaba. el Arcángel, siempre sabio, le ofreció una salida, y mi abuelo la tomó: Jugó al todo o nada contra el cáncer y salió el empate. El cáncer se quedó con el cuerpo y Enrique la responsabilidad.

Y es cierto.

Cualquiera de sus descendientes sabe que él aún nos cuida desde el cielo. Cualquiera de nosotros sabe que San Rafael le encomendó cuidarnos y que él lo hace gustoso, y todos nosotros sabemos que es cierto.

En lo personal, sé que mientras escribo esto él está a un costado, que me pide que borre ciertas líneas que no necesitan saber (los que no son familia) y que todo estará bien, aunque muramos.

Obituario de Corina Vidal, de 19 años

Me gusta pensar que, al menos, en este mundo de la ficción, ya no existe más nadie de nombre COrina VIDal, de 19 años.

SALTO AL REVERSO

WhatsApp Image 2020-03-24 at 20.30.19 Pared rosa de Corina Vidal.

Corina Vidal, de 19 años, apareció a finales del año pasado en este pueblo. Llegó huyendo de un pasado incierto. Dijo venir de la Gran Ciudad.

Corina Vidal no tenía ningún conocido cuando llegó. La primera impresión que dio fue de una chica tímida, que no inspiraba confianza (a pesar de tener mirada amable), bajita, de cuerpo infantil y cabello oscuro, lacio y corto. 

Rentó un cuarto en casa de la señora Chang. Durante casi cuatro meses vivió allí sin casi salir de casa. Parecía ser alérgica al sol y a las demás personas. Dice doña Cata, la de la tienda de la Coplamar, que Corina Vidal era callada pero educada. Saludaba y decía lo justo. Solo una vez se juntaron sus ojos, dice doña Cata, y vio en ella mucha culpa. ¿Cómo una niña de 19 años podría tener tanto peso encima? 

Esta…

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Foto familiar

De izq a der: Caren, Elena, Roger, Carol y Gaola, en los principios de los años 90’s

Tengo una fascinación con esta foto. No recuerdo quién la tomó, ni  si celebrábamos algo. Lo que sí sé es que, aunque todas las familias tienen sus tiempos difíciles y puntos de quiebre, solamente fotografiamos los buenos momentos (y algunas despedidas).

Las fotos familiares son para recordar. Para que, cuando el abismo de la infelicidad nos  invada; nos abracemos a ellas y a los momentos que representan. A las comidas en paz, a la sopa caliente, a las bromas y a los gestos que aparecen cuando un tío pide que miren a la cámara y digan “Whisky”.

Interludio

Cuando tu mundo se vaya abajo, cuando ya no puedas respirar, cuando la luz de tus ojos se apaguen y tu lengua ya no saboree más, recordarás allí, frente a tus hijos y la foto de tu difunto esposo, que en la gran ópera que fue tu vida, tuviste un interludio de cuarenta y seis días al que siempre quisiste regresar.

Veintinueve

Desde Saltoalreverso.

SALTO AL REVERSO

Sin buscarte apareces,

y no sé si es mi martirio encontrarte,

o suerte.

Porque sufro cuando te veo en la calle,

de lejos,

y sé que en otro piensas,

y sé que con otro estás.

Y sonrió por dentro.

Y estás tan guapa como en febrero,

como los árboles en primavera,

como las flores que florecen en invierno,

como las aves dueñas del cielo,

como todo lo bello que no tengo.

Y estás tan guapa,

como en todos los años bisiestos,

que te vienes a aparecer.

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