Tarea: Cuento a partir de un texto. (antes de la revisión)

EL AMOR ES DAR

Todas las tardes después de la escuela Evelyn visitaba a Alicia, quien vivía en el edificio de al lado de su casa. Alicia, con sus 19 años cumplidos, era una pueblerina que  había ido a vivir a la ciudad para estudiar la universidad. Alicia gustaba de la compañía de Evelyn porque le recordaba a su hermana pequeña y, por lo mismo, siempre estaba dispuesta a ayudarle y aconsejarle.

Unas veces Evelyn preguntaba por los niños y sus comportamientos, otras por creencias religiosas o temas de la escuela. Muy pocas veces platicaron sobre platillos o comida, a pesar de que la mayoría de las conversaciones se desarrollaban en la cocina.

— Tengo una duda– dijo la pequeña en una de las tantas visitas y espero a que Alicia le volteara a ver. Alicia la miro, y tras un gesto de aprobación, la menor continúo.

–¿Cómo se llama?—Dijo Evelyn— Cuando una persona necesita a otra persona… cuándo deseas que te toquen y… las dos formas como un solo ser y no hay nada más en el mundo?

Alicia, que había leído algunos libros, meditó unos instantes.

— Amor – dijo al fin –. Es una enfermedad, es una cosa mala.

El rostro tranquilo de Evelyn se iluminó con una especie de sabiduría.

Evelyn sabía que Alicia no se quedaría allí, sabía muy bien que ella iba a decir mas, y por eso mismo espero callada, sonriente, triunfal.

–¿Por qué una niña de tu edad está pensando en que le toquen, o en ser un solo Ser, con alguien, mas en el mundo?.—le preguntó de forma retorica a Evelyn, para continuar—En mi pueblo el solo hecho de formular esa pregunta, te hubiera hecho merecedora de una tunda. Gracias a Dios no estamos allí.

Hace años – empezó a contar Alicia – me contó mi madre que en un pueblo vecino, llamado Huachinantzingo, vivía una niña muy inquieta que, a palabras de las chismosas de allí, se esmeraba en meterse en problemas.

En una ocasión llego un maestro de la ciudad. Atractivo y novedoso, se convirtió en el objeto de atención de la muchachita. Esta intentó de cientos de formas llamar la atención del maestro; y, este último, creyó que era buena idea seguirle el juego a la niña. El olvido que en pueblo chico, el infierno es muy grande; pero nunca pudo haber imaginado el infierno que se le armo cuando La señora de la tienda, le vio cogiéndole la mano de una forma indecente a la señorita.

–¿Qué le paso?—pregunto emocionada Evelyn.

 

–Nada que una mocosa de 13 años deba saber—Contesto la universitaria. Luego río y le dijo: –El amor es dar, pero hasta para dar hay que tener edad.

Evelyn sonrío un poco confundida, después Alicia le pidió que le pasará los tomates y que después se fuera a casa porque se le haría tarde para hacer sus tareas.

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