Coloquio de poetas, artistas y locos (2)

coloquioAnalizaban poemas, fotografías, nombres de flores, piedras preciosas, platillos gastronómicos y otras cosas que alguna vez, hallan sido llamadas bellezas alguna vez.

El objetivo de este coloquio era medir el asombro. Con un proyector viejo y piezas de otros cuatro aparatos, habían logrado inventar un asombrometro, el cual usaban para proyectar imágenes, caligrafías, historias, esculturas, películas, cuadros y demás chinches, y medir su capacidad de asombrar a sus expectadores.

(Para los pocos cineastas que se encontraban en el coloquio, el estar en la sala de cine les daba una sensación de estar en una película mientras se proyectaban películas. Por ello, eran quienes mas se asombraban conforme el coloquio avanzaba)

Con el fin de descubrir quien se llevaría el primer lugar como “lo mas asombroso”, las actividades eran tan variadas y tan inesperadas que hasta en los intermedios de las películas se creaban situaciones para el estudio. A veces se les invitaba a oler flores, o contaban historias colectivas, o desarmaban poemas, que previamente escribían con letras gigantes, y creaban poemas nuevos.

En una ocasión, hicieron una composición literaria con una sola palabra:

llave llave

De vuelta a la sala de cine, entre las imágenes proyectadas, estaba la foto de una niña que abrazaba a su padre, había también un vídeo que duraba dos minutos en el que se veía un sauce llorón siendo mecido por el viento.

Después vislumbraron la fotografía de tres niños jugando con flores.

Y allí nacieron interrogantes:

¿Qué posibilidades habrían de que tres niños comunes y corrientes estuvieran jugando con flores? ¿Eran felices? ¿ A quién pertenecía ese jardín? ¿Cuántas flores quedaban sin ser cotadas en ese jardín todavía? ¿Habría un sistema de reglas en el juego de tres niños con flores? y si lo había, ¿EL sistema de reglas le resta felicidad a los jugadores? ¿Dónde están los padres? ¿Y las espinas? ¿Y la sangre?…

El coloquio se vio interrumpido cuando se encontraron razonando y no asombrándose. Se dieron cuenta de que estuvieron a nada de perderse en pensamientos lógicos matemáticos.

Millones de años atrás, así desaparecieron los dinosaurios; y ahora, de la misma manera, casi iniciaba el fin de los artistas.

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