8:30

8:30 de la mañana. Coloco un cigarrillo en mi boca y lo enciendo de esa forma que siempre he pensado que me hace ver sexy e interesante, y aspiro. Me veo en el reflejo de las puertas del hotel en el que hicimos el amor la última vez y me siento solo. Tu ausencia prevalece, el tabaco se apaga.

Me río por dentro, al recordar al recepcionista tocando la puerta de la habitación y diciéndonos que deberíamos bajar el volúmen de la tv, cuando él y nosotros bien sabíamos que la televisión estaba apagada.
Recuerdo tus dientes en mi hombro para no hacer ruido y tus ojos mirándome fijamente mientras te penetraba.

Y vuelvo a esta banqueta con otro cigarrillo, regreso al reflejo de la puerta en la que días atrás nos veíamos juntos y que hoy solamente somos el cigarrillo y yo.

Te extraño y te quiero y, aunque a nosotros «no nos queda París», siempre nos quedarán los besos y las huellas de nuestros pasos cuando, juntos de la mano, caminábamos por San Cristóbal de las Casas.

Tienda de arte

Tienda de arte, desde @Saltoalreverso

BLOG SALTO AL REVERSO

Cuando María Luisa terminó conmigo, se desplomó gran parte de mi mundo, dejando un vacío que me cambió para siempre. Eso fue hace cinco años y, desde entonces, no volví a ser el de antes. Mis amigos lo notaron primero, mi familia después. Ya no salía, ya no bebía, ya no reía. Me enfrasqué en el trabajo y me concentré en tratar de llenar con dinero y baratijas el pozo sin fondo que era mi alma.

La pasé terriblemente desde ese día, pero ahora otra vez tengo esperanza.

Hace tres meses renuncié a mi trabajo, vendí todos mis muebles, regalé libros y me despedí de mis amigos más cercanos y de esta ciudad. Espero nunca regresar, tengo fe y sé que encontraré en Guanajuato lo que Villahermosa no me dio.

Hoy será la inauguración de mi tienda de artes y manualidades. Tengo pinceles, carboncillos, papeles, taburetes y cientos de cosas…

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Texto rosa: La casa de retiro

El domingo fui por segunda vez en mi vida a la casa que Claudia y su marido levantaron para su vejez. Se localiza en medio del rancho que le heredaron mis abuelos, que fuera parte del rancho La Selva, que fuera anteriormente parte del rancho Corral Viejo. La casa, de dos pisos y con la mitad en obra negra, se sitúa sobre una colina, frente a un riachuelo, con muchos árboles y sembradíos de maíz alrededor. Lo más impresionante que tiene la casa es que está bajo un gran árbol de sonzapote que da una sombra que llena parte de la casa y todo el patio

En la casa se encuentran jaulas vacías que antes tuvieron chinchillas. También hay un gallinero y un chiquero abandonado. Es una vivienda con grandes ventanales, piso de tierra y paredes sin repellar. Para acceder se saltan piedras y para subir a ella no hay gradas. Es necesario subir a paso firme, no sea que la tierra se afloje.

Según los planes de ella, antes de llegar a la tercera edad, se iría a vivir allí con su marido. Tendrían gallinas, vacas, cerdos, maíz, frijol, sorgo, flores, noches estrelladas, luciérnagas, tequila y retiro. La casa representaba el descanso junto al ser amado después de años de trabajo y friega. La verdad, se antoja el sueño. Claro, yo prefiero vivir con conexión a internet, pero para Claudia ese lugar ya lo tenía todo. Y es que, además, estaba construida sobre la que fuera, muchos años antes de que ella naciera, la casa de sus padres.

La primera vez que fui, fue con toda mi familia paterna. Aquel lejano fin de semana llevamos alcohol, bombones, carnes para asar y un telescopio. Contamos estrellas y cazamos luciérnagas. Recordamos las veces que fuimos al rancho con el abuelo y nos bañábamos en las «presitas» que él nos hacía con costales de arena. en la incomodidad del baño y en lo bien que se siente estar con la familia.

Esta segunda ocasión, fue para dejarle flores a Claudita, quien fue asesinada por su esposo, el que la amaba tanto que la dejó agonizando después de golpearla salvajemente. 

Por cierto, en una de las ventanas había una medalla de San Benito, para alejar a los demonios, ¡qué lástima que no la llevaba esa noche consigo!, quizás la hubiera alejado de su amado asesino.

#justiciaparaclaudiamatilde #méxicofeminicida

Aves mensajeras

#dibutrauma de hombre conversando con pequeñas aves azules.

—¡Las escuché, por fin!— te dije emocionado. Y del asombro te quedaste callada.

Llevaba tres meses desde que perdí mi trabajo, observando  a las avecillas que llegaban por los trozos de tortilla seca que les depositábamos en la repisa de la ventana del departamento. Dejaba mi mente en blanco, o lo intentaba, y esperaba entender sus cotilleos, con el plan de lograr comunicarme con ellas y crear la empresa de pajaros mensajeros que me sacaría de este desempleo. 

Me preguntaste qué me habían dicho y si estaban dispuestas a trabajar para mí. Te dije que su comunicación era muy rudimentaria, que parecían  gringos hablando español y que con las alas incluían sonidos a su lenguaje.

Lo que no te dije, fue que me hablaron de ti, que así como a mí, les encanta ver tu sonrisa en las mañanas y en las tardes y en las noche, que son fanáticas de los momentos en que frunces los labios y que les gusta mucho (quizá más que a mí) las mañanas en las que te levantas con el cabello descompuesto y esperas a que te digas que te ves muy bonita. Y dijeron que saben que no te miento cuando te lo digo.

También me dijeron que aún tienes el corazón roto, que yo lo voy tejiendo poquito a poquito y pedacito a pedacito, pero que aún no es suficiente y, para mí asombro, dijeron que también se dieron cuenta que el mío no está tan sano como creo, que tengo muchos fantasmas y muchas sombras y que tú linterna ilumina mucho pero alumbra poco. Que te falta poco para llegar al interruptor que aleja a la oscuridad de la alcoba pero que se esconde (el interruptor). 

Lo que descubrí conversando con estas aves es que vamos a nuestro ritmo, que podemos seguir así, que no lo adelantemos y que no sirven para mensajería, pero sí para espionaje corporativo. Ya les estoy enseñando a ubicar en la ciudad las oficinas de Nike y Reebok y las de Femsa y Pepsico.

Principado

(Publicado originalmente en http://www.saltoalreverso.com )

Inventé una nación entera,

en la frontera de mi corazón y de mi alma,

con sus montañas, edificios y sellos postales.

Un lugar en el que las sombras no existen,

porque nos reflejamos gatos.

Donde besamos tu  mano,

todos los hombres y sus reflejos-gato,

para rendirte culto,

para obsequiarte flores.

Una nación para tu principado, 

donde por siempre seamos gatos,

donde por siempre seas (mi) princesa.

Hamelín

Desde Salto al Reverso

BLOG SALTO AL REVERSO

Ocultos del sol y bajo una montaña,
una rata anciana les cuenta a las crías
de la manada que muchos siglos antes,
cuando el sol era más joven
y la luna reinaba sobre la noche,
en el tiempo en el que las calles eran nuestras:
las ratas fuimos las primeras ayudantes de Santa.

Éramos artesanas, ingenieras, filósofas y estadistas. Roíamos madera y pintábamos juguetes con nuestras patas y colas. Usábamos nuestras manitas para envolver regalos y costurábamos sacos de carbón. No había niño alemán que no supiera de nosotras, y no nos temían. Las ratas éramos amigas de los niños buenos y de los malos. Los adultos, buenos y malos, eran enemigos de las ratas.

En la Navidad de mil doscientos ochenta y tres, llegamos a un pueblo alemán cargadas de juguetes y carbones. Los niños esperaban ansiosos nuestra llegada. Hacía mucho frío, nuestros pequeños suéteres…

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